Este es el año en que cumplo mis 60 años de edad. Seis décadas de caminar por estos mundos y más recientemente, de escribir sobre las mujeres y el efecto mariposa.
Ya era hora de volar. Yo creí que podía volar ese día, porque creí en mí, a pesar o por encima de todo, pero también porque creí en las mariposas. Sí, yo creí que podía volar un día por encima del silencio y más allá de las limitaciones de mi composición genética, de mi socialización de género y mi historia personal.
Estaba convencida que sin las mariposas y sin nosotras, no puede haber efecto mariposa. Pero como yo no tengo abiertos los genes de doble hélice para volar que tienen abiertas de par en par las mariposas para volar, tuve que hacerlo abriendo un paracaídas.
Y al volar literalmente, me di cuenta que las mujeres tenemos muchas formas de volar y que lo hacemos muchas veces en la vida. Para unas es aprender a decir “si” a lo que queremos, para otras decir “no” a lo que no nos gusta ni es justo para nosotras o para el resto; para otras significa decir “basta ya” a los abusos que nos aguantamos esperando que cambiara o hubiese una disculpa que nunca llegó; y para otras es afirmarnos en nuestros deseos y proyectos de vida como mujeres en red. En realidad es todo eso en distintos y en simultáneos momentos, todo el tiempo.
Arecibo en Puerto Rico, es la esquina nor-oeste de la isla rectangular donde mar y tierra dan una vuelta para moverse hacia el sur por el oeste. Bueno, después de volar, sé que no es sólo la mar y la tierra, sino el aire, el viento y lo etéreo (campos energéticos) porque ellos fueron mis compañeros de vuelo. Es una impresionante vista de los lugares donde la mar besa la costa y el viento las une mientras las revuelca.
Era un día claro, nublado arriba, bien arriba, a los 7,500 pies que trepamos en la pequeña avioneta Cesna que nos dejó caer a 210 millas por hora de esos eternos 6 minutos antes de que abriera el hermoso paracaídas en el que planeamos el universo hasta regresar a tierra.
Ya era hora de volar. Yo creí que podía volar ese día, porque creí en mí, a pesar o por encima de todo, pero también porque creí en las mariposas. Sí, yo creí que podía volar un día por encima del silencio y más allá de las limitaciones de mi composición genética, de mi socialización de género y mi historia personal.
Estaba convencida que sin las mariposas y sin nosotras, no puede haber efecto mariposa. Pero como yo no tengo abiertos los genes de doble hélice para volar que tienen abiertas de par en par las mariposas para volar, tuve que hacerlo abriendo un paracaídas.
Y al volar literalmente, me di cuenta que las mujeres tenemos muchas formas de volar y que lo hacemos muchas veces en la vida. Para unas es aprender a decir “si” a lo que queremos, para otras decir “no” a lo que no nos gusta ni es justo para nosotras o para el resto; para otras significa decir “basta ya” a los abusos que nos aguantamos esperando que cambiara o hubiese una disculpa que nunca llegó; y para otras es afirmarnos en nuestros deseos y proyectos de vida como mujeres en red. En realidad es todo eso en distintos y en simultáneos momentos, todo el tiempo.
Arecibo en Puerto Rico, es la esquina nor-oeste de la isla rectangular donde mar y tierra dan una vuelta para moverse hacia el sur por el oeste. Bueno, después de volar, sé que no es sólo la mar y la tierra, sino el aire, el viento y lo etéreo (campos energéticos) porque ellos fueron mis compañeros de vuelo. Es una impresionante vista de los lugares donde la mar besa la costa y el viento las une mientras las revuelca.
Era un día claro, nublado arriba, bien arriba, a los 7,500 pies que trepamos en la pequeña avioneta Cesna que nos dejó caer a 210 millas por hora de esos eternos 6 minutos antes de que abriera el hermoso paracaídas en el que planeamos el universo hasta regresar a tierra.
(La semana entrante les sigo contando...)

7 comentarios:
María, María...
Porque te conozco desde hace.... mucho tiempo atrás.
Porque compartí con vos experiencias "fuera de serie...":
Hacer caminatas "desgastadoras y desgastantes" en aras de la defensa "No pasarán..."
Hacer un cordón de seguridad sin dormir toda la noche, porque Fidel llegaba a Managua
Navegar por la laguna de Jiloá en tu botecito de goma
Ir en hamaca en " lanchón" por el lago de Nicaragua rumbo a San Carlos...
Pescar en Isla Cacao en Golfito
Leer y escuchar tus anécdotas en El Salvador
Reir, cantar, soñar, ...
Y mil anécdotas y experiencias más en todos estos años...
Si no te conociera como te conozco. Si no supiera de tu fuerza interior, de tus convicciones, de la eterna "maestra" que siempre has sido para mi, que cuando asumo algo nuevo, retador, complicado, desafiante, y te encuentro allí: una marcha, una reunión, un nuevo brete, un doctorado... pienso y me digo: voy bien, allí está María...
Por todo esto... y porque te quiero montones, te admiro y te respeto. SE QUE VOLASTE, que sos vos, que solo vos podrías desafiar a los elementos, vivir esa experiencia delirante, que por supuesto seguiré leyendo en tus avances. Volar en alas de mariposa para nuestra metamorfosis. Ejercer nuestros poderes sutiles y transformarnos, transformar...
Ojalá nos encontremos pronto para darte un inmenso abrazo y decirte: Gracias mujer sabia, gracias amiga de siempre por todo lo que nos enseñas y compartes.
Flor Abarca, Costa Rica
Maria, tenia tantas ganas de ir a la presentacion de tu libro, que fui en octubre, cuando de casualidad estaba en San Jose, pero la invitacion era para un mes despues...
Ahora nuevamente estoy en San Jose hasta manana al mediodia y al recibir esta nuevo correo me pregunto por las sincronias de la vida. No se si conoces la revista conspirando. Soy parte de su comite editorial y me encantaria poder poner algo de tu trabajo para el proximo numero de abril. Ese numero estara dedicado a los liderazgos creativos para la incidencia politica. Puedo usar el material de tu blog.
Carinos, Josefina Hurtado
Querida María,
Te escribo rapidito para felicitarte mucho por lanzarte a volar! Este es uno de mis sueños! Aquí en SFO hay parapentes también. Ahora sí me voy a animar…con tu ejemplo, claro! Qué día exacto es tu cumpleaños?
Besos, Ana Criquillon, San Francisco.
Querida María:
Yo no soy mariposa, pero estoy contigo para celebrar tu cumpleaños 60 y la pronto, inminente salida de tu libro que espero ver en las librerías y
comprarlo. Recibe un beso y un abrazo afectuoso,
Teresita De Barbieri, Mexico
Un abrazo María. Tu cumples 60 y yo 70.Oye: ese blog no me abre.
Todo mi cariño,
Mirta desde Santo Domingo
Todo el cariño desde una persona 28 años menor que vos, que te admira desde ya!!!
Tu sueño es el sueño de muchas, Maria, y no solamente el de volar. Tus agallas y el aprendizaje de tu caminar siempre nos abre senderos y hace sueños realidad. ¡Qué emoción ver esta foto, mujer! ¡Qué belleza!
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