Era el 30 de enero del 2008 en Arecibo, Puerto Rico. Ese día yo creí que podría volar. Creí, sin ninguna duda, que podría volar ese día. Volar así, como dice la canción de R. Nelly con ese nombre ‘Yo creí que podía volar,’ en la película Space Jam.Dice así:
Yo creo que puedo volar,
creo que puedo tocar el cielo.
Lo pienso día y noche:
que puedo extender mis alas y alzar vuelo.
Creo que puedo planear.
Me veo correr hasta atravesar
esa puerta abierta que es volar.
creo que puedo volar, creo que puedo.
Veo ahora que estaba al borde de un colapso,
porque a veces el silencio es un sonido tan alto.
Pero hay milagros en la vida que quiero alcanzar,
pero para ello tengo que saber que empiezan en mi, oh sí.
Si lo visualizo lo puedo lograr,
si lo creo no es nada del otro mundo volar.
Ey, mira, si tan solo extiendo mis alas,
Puedo volar, puedo volar, puedo volar.
Y es que si volar es parte de la metamorfosis del efecto mariposa[1], ¿Por qué no va a ser parte de la vida nuestra?
[1] Este es el tema de mi libro Mujeres, metamorfosis del efecto mariposa que está pronto a ser publicado por la Editorial Farben/Norma y que está basado en mi tesis doctoral en la Universidad de La Salle en el 2006.
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Cinco secciones adicionales sobre este tema van a aparecer aqui, una cada semana durante lo que queda de febrero y el mes de marzo:
II Parte: Volar es cambiar
III Parte: Prepararse para volar
IV El vuelo
V El mundo de Miss Mundo
VI Planear en el cielo y metamorfear en tierra
